La capacidad de la palabra (Opinión)
La capacidad de la palabra
Las palabras forman parte
importante del día a día de las personas, tanto que estas tienen la facultad de
transformar conductas y por ende pensamientos. Pues, estas salen de la mente del
ser humano, ya sea de manera oral o escrita. Además, viene agasajadas de gestos
y ademanes, los cuales complementan el mensaje. Entonces, estas son recogidas
por un destinatario y según las explicaciones del destinador, dependerán las impresiones
recibidas. De modo que, en las palabras se pueden encontrar sentimientos. Por
tanto, el tema que se va a acentuar en este escrito es el hecho de que el
empleo de las palabras conlleva una minuciosa concepción antes de ser
compartidas y/o transmitidas, es decir deben tener claridad y precisión. De lo
contrario, el mensaje saldrá distorsionado y el destinatario asumirá el mensaje
de acuerdo con su situación, pensamientos o emociones. Puesto que las palabras
deben ser desarrolladas de acuerdo con la intención y el contexto que conlleve
la emisión.
Como es lo normal, las
personas utilizan las palabras para comunicarse y en ese intercambio de
oraciones se producen acuerdos y desacuerdos. Todo va a depender de la manera
en que sean utilizadas. Hay personas que tienen habilidades de producción y
comprensión oral y/o escrita. Es decir, que saben darle valor a los mensajes
que exponen, de modo que pueden lograr fácilmente obtener sus propósitos a
través de este recurso tan poderoso. Mientras que hay otros, que apenas saben
que existen palabras que van de acuerdo con el sentido del mensaje, olvidándose
del gran léxico del que está formado su lengua.
Por otro lado, cuando
hablamos de los sentimientos se puede decir que, además de ser expresados por
medio de acciones y gestos, se puede hacer a través del habla. Por tanto, “los
sentimientos” vienen de los pensamientos y de ahí suelen reflejarse por medio
de las palabras. Por eso, cuando una persona se comunica, conecta los sentimientos
con las palabras y expresa lo que hay en su mente. De manera que, se debe tener
cautela con lo que se piensa, porque de ahí viene el mensaje. Los individuos
que tienen habilidades de comprensión y producción oral y/o escrita saben
conectar sus intenciones (sentimientos) con sus palabras y por eso logran
conducir sus intenciones. Esto lo apoya (Assaraf, n.d.) donde explica que
“Al indagar en su etimología, revelan una gran fuerza, capaz de ayudarnos a
gobernar mejor nuestra vida”. Es decir que las palabras tienen la
capacidad para cambiar nuestras percepciones, actitudes y por ende, existencia.
Las palabras tienen una
función especial, una acepción. Así como los poemas riman y tienen sentido en
sí mismos, las palabras también. Por esto, al unirlas debe haber coherencia y
mecanismos de cohesión. Además, tener un acto de habla que lo conduzca, así
como una relación morfosintáctica que las acompañe y una secuencia textual que
las represente. Para entonces obtener un mensaje bien precisado y por tanto, un
buen producto para nuestro trabajo (Intención).
Una muestra de la
capacidad que tiene las palabras para transformar el mensaje es el siguiente
ejemplo; si alguien dice “La perra de mi hermana se ensució”, esta oración se
puede entenderse de dos maneras. La primera, como que una persona está llamando
a su propia hermana “Perra” y la segunda idea es que se ensució la perra que
pertenece a la hermana de alguien. Donde la oración debería ser “La perra que
pertenece a mi hermana se ensució”. Esta referencia que se acaba de demostrar
es un modelo de anfibología o ambigüedad. Entonces, si la persona que recibe
estas palabras no entiende completamente el contexto, esto puede interferir con
la percepción del mensaje. Otro ejemplo sería; “Mi padre me esculpió en una cama”
por decir “Mi padre me acostó en una cama” aquí se observan el uso incorrecto
de la palabra “esculpió”, acción puede
llamarse imprecisión lexical. De manera que, cada vez que se utiliza de forma
inadecuada las palabras, el cerebro de los destinatarios cobra fuerza, porque
ellos no saben lo que piensa el destinador para conocer la intención y aunque
sepan el propósito pueden aprovecharse de eso y tomar cualquier idea.
En efecto, es
imprescindible medir las palabras que se utilizan; analizarla y saber si se
están empleando de manera adecuada, porque de ello dependerá lo que se pretenda
lograr con determinada situación. De modo que, si no existe una buena precisión
y claridad respecto a lo que se dice, ya sea de manera oral o escrita, el
mensaje no se recibirá con eficacia. Además, hay que tener presente que las
emociones van relacionadas con las palabras y dependiendo de las intenciones se
alcanzará a el propósito; pero para ellos hay que conocerlas bien y también
dominarlas. Se ha visto que el accionar de muchas personas ha sido por la
trasmisión de algunas palabras, esto ha ocasionado que algunas personas
reaccionen de una manera favorable o no favorable. Muchos logros han sido
motivados por palabras y muchas confrontaciones han sido iniciadas por esta
misma razón. De forma que, se debe tener presente que las palabras toman valor
según le otorgado, de lo contrario, solo estarán ahí esperando a ser utilizadas.
Referencias:
Assaraf, J. (n.d.). El poder de las palabras. URANO,
1–2.
De: Gelmarlin Rosario de los Santos (25/12/2021)
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